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Vacaciones en la montaña
Parte 1

by Catafracta

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Copyright on this story text belongs at all times to the original author only, whether stated explicitly in the text or not. The original date of posting to the MMSA was: 15 Feb 2011


Vacaciones en la montaña parte 1

Hola mi nombre es Sebastián y mi historia comienza a la edad de 14 años, justo cuando terminaba el 6 año de primaria.

Mi escuela como muchas de mi localidad era bastante pequeña con grupos reducidos aun así pude lograr un lazo muy fuerte de amistad con un chico de mi edad. El se llamaba Daniel.

Lo conocí poco después de comenzar el año, nos hicimos amigos. Nuestra amistad fue creciendo, luego nuestros padres se conocieron y comenzaron a tratarse comúnmente en fiestas, reuniones o simplemente para mirar un partido el fin de semana.

Algunas veces salíamos todos juntos de viaje, a un parque acuático o alguna otra actividad.

Tiempo después el papá de Daniel compro una casa de campo en un bosque, fuera de la ciudad. Esta cabaña estaba situada cerca de una zona para acampar y a escasos 10 minutos de caminata de un pequeño estanque.

Al terminar la escuela, el padre de Daniel, (Alejandro) me invito a pasar una semana con ellos en la cabaña. Yo había escuchado historias de Daniel sobre la cabaña y parecía ser un lugar muy divertido, así que sin pensarlo dos veces, le pedí permiso a mi papa, estaba tan emocionado de ir, que no le quedo de otra que acceder.

Al día siguiente Daniel y su papa, pasaron por mí, el señor Alejandro bajo de su coche, y me espero en la entrada. Mi padre abrió la puerta y los dos charlaron mientras yo me despedía de mi madre.

Al salir El señor Alejandro puso su mano en mi hombro y nos dispusimos a abordar el coche, antes de llegar a él mi padre dijo.

“Pórtate bien Sebastián que Alejandro tiene mi permiso para castigarte si rompes sus reglas”—

Mi padre no acostumbraba a pegarme, el era mas de los padres que recurrían a largas platicas y a imponer castigos como no poder salir o mirar la televisión.

A diferencia de Daniel...

me toco verlo en remedidas ocasiones bajo el cinturón de su padre. Aun así Daniel no le guardaba resentimiento, el me decía que cada uno de los castigos que le había dado su padre, se los había ganado, y que después de un buen castigo se sentía tranquilo al saldar sus deudas.

Cada que me toco presenciar un castigo, mi cuerpo reaccionaba con una erección, de alguna manera me gustaba verlo desnudo de la cintura hacia abajo, recibiendo cada golpe casi con tranquilidad. Y luego al final de cada sesión, su padre lo abrazaba mientras el lloraba en su hombro y le decía cuanto lo quería.

No tenia duda de que los castigos que daba el señor Alejandro eran más una muestra de amor que una falta de paciencia.

Aun así me intrigaba lo excitado que me ponía verlo recibir esos castigos, pensaba en que se sentiría estar en su lugar, solo el hecho de pensarlo le daba vida a mi erección.

Después de unas horas de camino, llegamos a la cabaña, era un lugar fabuloso, alejado de la ciudad, y rodeado de bosque.

Al entrar a la cabaña, el señor Alejandro nos mostro lo que sería nuestra habitación. En el segundo piso de la construcción, donde únicamente se encontraba ese dormitorio.

“dejen sus cosas aquí, y vayan a nadar al estanque, tienen un par de horas antes de que anochezca, y hará mucho frio como para estar en el agua”

Al escuchar esto, los dos tomamos una toalla y salimos velozmente en dirección al estanque.

Corrimos por unos minutos, y por fin llegamos. El estanque era del tamaño de una alberca olímpica, de agua cristalina, y rodeada casi enteramente de bosque. Todo era muy natural salvo una mesa y sillas de madera, que claramente habían sido hechas de troncos que seguramente habían encontrado.

Daniel puso su toalla sobre la mesa, y comenzó a quitarse la ropa, yo ya lo había visto muchísimas veces desnudo, al bañábamos en su casa o en la mía, cuando alguno se quedaba a dormir en la casa del otro, y en las regaderas del club de natación, así que no me pareció raro que se desnudara para meterse al agua.

De igual manera me quite la ropa y me metí jugar un rato dentro del estanque.

Unas horas después el señor Alejandro llego y se sentó en una de las sillas, y comenzó a prepara algo de comer.

El agua estaba muy fría, pero jugando y nadando casi no se sentía, hasta después de unas horas, el ambiente comenzó a enfriar, y el señor Alejandro nos pidió que saliéramos.

Ambos desnudos salimos del estanque, mientras que el nos rodeaba con nuestras toallas, luego comenzó a secarme el cuerpo, y luego a Daniel, hasta que estuvimos lo suficientemente secos como para ponernos una playera, nos rodeamos la cintura con la toalla y nos sentamos a comer los que nos había preparado.

Luego regresamos a la cabaña, pero en el camino las cosas se tornaron un poco difíciles.

“Daniel recuerda lo que te dije cuando salimos de la casa”?

“si señor, me dijiste que esta semana me castigarías por mala calificación que tuve en matemáticas”?

Daniel era generalmente muy aplicado, pero algunas veces tenía problemas en matemáticas, al igual que yo, ese semestre los dos salimos con un 6 en matemáticas, mi padre me había dicho que al regresar del campo estaría castigado una semana.

Pero parece ser que a Daniel, su padre, le había dicho que pagaría su mala calificación con su trasero.

“Bueno quiero que vayas y cortes una vara la limpies y me la traigas, para que antes de la hora de dormir pagues tu deuda”

luego de darle un pequeño cuchillo Daniel me hizo una seña y los dos nos adentramos al bosque a emprender la búsqueda.

Daniel estaba muy tranquilo mirando a su alrededor hasta que finalmente encontró una vara de su agrado, la corto y la limpio.

“tu padre te pegara con eso”? pregunte al fin.

“Si no te preocupes, me lo merezco después de haber sacado ese 6 y que hay de ti, que te dijo tu papa”?

“me castigo por una semana”

“pues en eso nuestros padres son diferentes”

Comencé a pensar en las múltiples veces que Daniel había sido azotado frente a mí, parece que tendría otra oportunidad de ver como su papa azotaba su pequeño y firme trasero. Sin darme cuenta mi erección estaba al máximo. No podía esperar a llegar a la cabaña...

Al llegar, su padre ya nos esperaba en la puerta, Daniel le entrego la vara, y él la examino detenidamente.

“Parece que has hecho un buen trabajo, esta no va a dejar marcas, quieres que comencemos de una vez o después de que tomen un baño”

“mejor ahora, que termine de una vez”

Dicho esto los tres entramos a la cabaña, los dos teníamos únicamente una toalla cubriéndonos de la cintura hacia abajo, así que no le fue difícil para Daniel, alistarse para su castigo.

Lentamente puso un cojín en el descansa brazos de uno de los sillones se retiro la toalla, y se inclino, mientras se subía la playera, dejando su cuerpo al descubierto, puso sus nalgas en alto para que su padre tuviera un fácil acceso.

“estas listo”

“si señor”

El señor Alejandro lanzo la vara al aire un par de veces, luego la puso justo en medio de las nalgas de Daniel, la llevo atrás y la trajo con fuerza. El sonido de la vara estrellándose contra su piel, lleno la habitación con un sonido estremecedor seguido por un fuerte gemido de dolor.

Daniel se estremecía y apretaba las nalgas mientras una furiosa raya roja se pintaba en su piel. Apretaba la boca para no gritar, mientras el dolor se esparcía en su cuerpo.

Mi erección creció rápidamente, era casi evidente atreves de la toalla, así que me tape el frente con las manos, para evitar que alguien me viera.

Luego de unos segundos el Señor Alejandro soltó un segundo azote. Daniel comenzó a llorar. El castigo siguió, uno tras otro los golpes fueron marcando las nalgas de mi amigo.

“Por favor papa, no me pegues mas, ya no puedo soportarlo, te prometo que no voy a tener otra mala calificación, te lo prometo”!!!

“Lo sé hijo, pero aun te faltan unos cuantos golpes, resiste que no podemos detenernos antes de terminar y lo sabes”

Aunque el señor parecía enojado, esto lo dijo casi amorosamente.

Después de unos 15 golpes, el castigo termino.

El Señor Alejandro se acerco a su hijo, lo sostuvo del estomago y lo levanto, luego lo giro y lo abrazo con fuerza. Daniel lloro con un bebe en el pecho de su padre, mientras él le acariciaba suavemente su trasero.

Luego de que Daniel se calmo, el señor lo retiro de su pecho.

“Daniel, sabes que eres lo que más amo en el mundo y si te castigo es porque te quiero, y mi mayor deseo es que seas un hombre de bien”

“si papa, lo sé, discúlpame por haber sacado malas calificaciones, te prometo que me voy a mejorar”

“de acuerdo, ahí lo dejaremos por hoy, mañana seguiremos con tu castigo”.

Después de su castigo Daniel permaneció desnudo, al parecer portar ropa en su condición era muy doloroso, así que permaneció desnudo durante la cena. Y luego nos preparamos para ir a dormir.

El señor Alejandro, le dio un beso en la frente, luego me dio uno a mí, y a los dos nos mando a la cama con una nalgada.

Después de que nos acostamos, charlamos un momento.

“que sientes cuando te azota”

“duele mucho en todo momento y tengo que concentrarme en permanecer en mi sitio, ya que si me moviera comenzaría a azotarme desde el principio”

“me gustaría que mi padre me azotara en vez de castigarme, sería mucho más rápido”

“tal vez, pero es mucho el dolor que tendrías que soportar, y me parece que no estás acostumbrado a eso, aunque le podríamos pedir a mi papa que lo hiciera y hablara con el tuyo”

Esto último lo dio como broma, pero ciertamente yo quería experimentar estar bajo la caña por una vez. Así que entre risas, le dije que si sería buena idea. Parece que a Daniel le sorprendió lo que le había dicho, pero seguimos charlando por un rato mas hasta que Daniel se durmió.

Yo no podía dormir, la imagen de Daniel en el descansa brazos del sillón y la posibilidad de tomar su lugar me mantenía excitado, tanto que me fue imposible no juguetear con mi pene, hasta que la presión fue liberada, en una explosión de placer.

Al otro día, nos levantamos temprano, su padre ya estaba preparando el desayuno cuando descendimos del segundo piso de la cabaña donde se encontraba nuestro cuarto.

Al llegar ahí su padre se acerco a nosotros y a los dos no s saludo con un beso en la frente, y nos dijo que nos sentáramos a desayunar.

“Dani, quieres que continuemos con tu castigo después de desayunar o quieres que continuemos después de que vayan a nadar un rato?”

Daniel lo pensó por un momento.

“Mejor de una vez, así tendremos todo el día libre hasta la tarde, por cierto Sebastián quiere que lo castigues de igual manera, el también tuvo mala calificación en la misma materia”

“no sé si su padre estaría desacuerdo con que lo castigue”

Comenzaba pensar seriamente la propuesta, quizá había tomado de lado que el señor Alejandro era muy fuerte, y seguramente haría bailar de dolor a mi trasero.

“Señor Alejandro a mi papa no le gusta golpearme, pero le dio permiso de castigarme si hacía falta, así que tal vez Daniel y yo podríamos compartir el mismo castigo sin problemas”

“Sebastián por favor llámame solo Alejandro, y supongo que tienes razón. Tendré que pensarlo por un momento, vayan a nadar por un rato, mientras lo pienso detenidamente”

Dicho esto salimos de la cabaña en dirección al estanque, poco después estábamos desnudos disfrutando el agua. Luego de un momento, un señor de una cabaña cercana, se disponía a entrar al estanque a meter las piernas al agua.

“buenos días señor Pedro”

“buenos días Daniel, como estas?”

“muy bien... él es mi amigo Sebastián, estará aquí con nosotros por una semana”

“hola Sebastián, como la están pasando?”

Salimos del agua por un momento a saludar al Señor, sin importarnos de nuestra desnudes fuimos a estrechar su mano.

“Parece que tu padre tuvo una noche ocupada verdad”

Dijo mientras podía su mano en una nalga de Daniel, mirando con detenimiento las marcas que la vara había dejado en su piel.

“Si, tuve algunos problemas con matemáticas, y tuve una mala calificación”

“pues cuando quieras puedes ir a mi cabaña, para que platiquemos de tus dudas”

justo cuando decía eso, Alejandro se acercaba, por el camino a la cabaña.

“Gracias Pero esa es muy buena idea, parece que ambos chicos están teniendo problemas en esa materia”

“aun así, solo el pequeño Daniel tiene marcas del castigo, que hay de usted señor?”

me miraron por un momento, pero no pude contestar.

“el padre de Sebastián no es de los que castigan a su hijo con una vara, al parecer tendré que hacerlo yo mismo mas tarde”

“a muy bien, no hay mejor manera que un chico se aplique en sus estudios que un trasero caliente y adolorido”

“bueno, me retiro solo quería pasar a refrescarme por un momento para seguir con mi caminata, cuando estén listos los espero en mi cabaña muchachos, pero piénsenlo bien, yo soy un maestro muy estricto, y seguramente ninguno de los dos saldrá con su trasero intacto”

Los tres nos despedimos del señor Pedro, mientras el se perdía en el camino a su cabaña.

“bueno chicos es hora de regresar a la cabaña, Sebastián hable con tu padre por teléfono, y le pareció que era una muy buena idea que ambos fueran castigados de igual manera, así que cuando lleguemos a la casa, los dos tendrán el mismo trato”

Luego los tres tomamos el camino a la cabaña.

En el camino comencé a pensar seriamente en el lio que me había metido, seguramente el castigo que me esperaba al llegar a la cabaña era algo muy serio. A los pocos minutos de camino, el miedo me invadió seguido por la excitación de sentirme en problemas.

Al llegar a la entrada de la cabaña, Daniel corrió al interior, al parecer necesitaba usar el baño.

Mientras Alejandro me miraba, al parecer enojado.

“Sebastián, cuando subí a arreglar su habitación note que dejaste un desastre en tu cama, no solo no la tendiste, además dejaste una mancha en las cobijas”

De pronto recordé que en la noche había jugado con mi pene, y seguramente no había limpiado adecuadamente.

“No tengo problema con la actividad que se llevo acabo en esa habitación sé que es algo muy normal entre los chicos de su edad, pero creo que tienes que tener cuidado cuando lo hagas y dejar limpio al final”

“discúlpame Alejandro no volverá a pasar” me sentía muy apenado, por lo que no pude sostener su mirada por más tiempo y mire al piso humillado.

“entenderás que tengo que castigarte por eso?”

“Supongo que si”

Bueno, quiero que te quites la ropa, comenzaremos de una vez, dijo mientras se sentaba en un tronco frente a la cabaña.

Después de nadar únicamente me ponía una playera y me enrollaba la toalla a la cintura, por lo que despojarme de mi ropa fue muy rápido. Luego me tomo del brazo y me coloco en sus rodillas.

Levanto su rodilla derecha para que mi trasero estuviera en lo más alto, puso una mano en mis nalgas y la otra en mi espalda.

“hay una serie de reglas que tienes que seguir cuando te castigue, primero no te es permitido levantarte ni cubrirte ya que de lo contrario tendría que inmovilizarte y comenzar de nuevo. Puedes llorar y gritar tanto como quieras, pero te recomiendo que trates de concentrarte en absorber el golpe rápido, así terminara antes de que te des cuenta”

Moví la cabeza arriba y abajo para hacerle saber que había escuchado las reglas, mientras el retiraba su mano de mi trasero y la subía tanto como le era posible para traerla con fuerza sobre mis nalgas. Su mano era grande por lo que podía cubrir casi todo mi trasero de una sola nalgada.

El primer golpe me pareció muy doloroso, no se estaba midiendo conmigo, aunque fuera un primerizo en los castigos corporales. Luego comenzó a golpearme dejando un par de segundos entre cada nalgada.

Luego de las primeras 5 el dolor era insoportable, lagrimas brotaban de mis ojos, y comencé a patalear y gritar.

Daniel salió rápidamente de la cabaña, y permaneció en silencio mirando mi primer castigo.

Pasaron un par de minutos y Alejandro no detenía su embestida contra mi trasero, mi cuerpo no podía mas, trate de cubrirme con mi mano, pero él la sostuvo con su brazo izquierdo y la puso en mi espalda manteniéndome agarrado con fuerza para que no pudiera escapar de su mano.

“eso te costara un minuto más, te dije que te mantuvieras quieto”

Las nalgadas continuaron barios minutos, hasta que finalmente termino. Me sostuvo en la misma posición por un momento, mientras me sobaba el trasero con la mano.

Aunque no había tenido a un hombre sobándome el trasero, me pareció que su mano mitigaba el dolor que me invada por lo que no quería que se detuviera.

Luego de descansar por un momento me levanto, y me rodeo con sus brazos, me dio un beso en la frente.

“Sebastián, para ser tu primer castigo aguantaste como un hombrecito, estoy orgulloso de ti, y quiero que sepas que te quiero como a un hijo y que si te castigo es porque me intereso por ti”

Me abrazo con fuerza por un largo rato mientras lloraba contra su pecho.

Luego me dio una leve nalgada y me dijo que entrara a la cabaña y me parara frente a la pared hasta que el me diera permiso de descansar.

“Daniel, por favor quiero que vayas fuera y traigas un par de varas”

no pude escuchar mas, ya que caminaba rápidamente dentro de la cabaña, ya no quería meterme en más problemas.

Me pare cara a la pared, con lo