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San Pedro
Capítulo 1

by Catafracta

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Los comentarios y opiniones son muy bien recibidos, además de peticiones he ideas de situación que anexar a la serie.

San Pedro

San Pedro era un internado para niños en la sierra de guerrero, hijos de campesinos y terratenientes de la localidad.

El director del Colegio San Pedro Alejandro Campos era un maestro idealista que fundo la escuela con la idea de apoyar a su comunidad de origen, después de completar sus estudios de maestría en la ciudad y de casarse con Ana María Rico (mi hermana) regreso a San Pedro y armo un colegio en lo que solía ser un ingenio azucarero.

Mis padres me tuvieron doce años después de Ana María. Cuando ella llego a la casa con Alejandro yo tenía doce y ella veinticuatro. Alejandro era un joven muy atractivo y amigable. Durante días antes de la boda pase mucho tiempo con el. Era divertido y cálido. Lo llegue a amar tanto como a mi hermana, incluso de la misma manera.

Me gustaba mucho cuando jugábamos luchas y podía sentir su cuerpo y él el mio. En fin disfrutaba enormemente el tiempo con el.

Un año después su colegio se estabilizo y pudo dar espacio a muchos más niños de escasos recursos y de familias locales, cuyos hijos no tendrían acceso a la educación sin el colegio San Pedro.

El colegio se sustentaba en donaciones, de los padres y de algunas otras instituciones del estado y privadas.

Alejandro y Ana María viven a unos cuantos metros del colegio, donde ambos tienen una casa con jardines y pozo, pero sin luz eléctrica ni agua corriente.

A veces me invitan a visitarlos, pero no puedo concebir una vida sin luz y sin todas las comunidades de la ciudad.

.............................

Últimamente hemos tenido algunos problemas en casa, mis padres se sienten rebasados por mis malas calificaciones y faltas de respeto. Es probable que pierda el año, lo que tiene a mis padres realmente molestos.

Cada día es una tortura, mamá no me habla y papá estaba furioso todo el tiempo. Paso mucho tiempo encerrado en mi cuarto y el resto del tiempo vagando en la calle con mis amigos. Esto fue hasta que una patrulla me llevo a casa, al ser sorprendido pintando las paredes de la escuela.

Fue entonces que tome la decisión de irme unos cuantos días con mi hermana, con suerte podría pasar un buen tiempo lejos de mis padres, dándoles espacio de tranquilizarse y hacerse a la idea de que perdería el año.

Mis padres no estaban felices con la idea de que huyera de mis problemas, sin embargo todo cambio cuando Ana María hablo con ellos, entre ella y Alejandro los convencieron de que un tiempo alejado de las comodidades en la ciudad me serviría, estaban equivocados.

El viaje fue largo y cansado, por largo me refiero de doce horas en el automóvil todo terreno de Alejandro y por cansado me refiero a seis horas de caminos rurales, entre rocas y montañas. El camino seguía a través de las montañas hasta el pueblo San Pedro, donde hicimos una corta parada para comprar provisiones y algunas otras cosas.

Luego emprendimos el camino nuevamente cuarenta minutos a través de la sierra hasta llegar a un campo abierto. A lo lejos se podía ver la torre del ingenio y al otro lado la casa de Ana María y Alejandro.

“ese es tu colegio?” pregunte desde el asiento trasero.

“si, el colegio de San Pedro, antes era un ingenio azucarero, de ahí la torre”
“la torre ya no se usa mas, esta lejos de los limites de los estudiantes, esta llena de hollín y es muy peligrosa”

La casa de Ana María estaba muy cuidada, aun con pocos recursos podían ofrecer un hogar acogedor.

“quieres tomar un baño?” me pregunto Alejandro
“pero no tienen agua, como se bañan?”

“nosotros tomaremos un baño en el colegio, tenemos un pozo con bomba, tu hermana se baña en casa con agua acarreada de nuestro pozo”

Alejandro era muy atento y me explicaba cada detalle de su hogar, yo no estaba muy interesado en los detalles, pero me gustaba platicar con Alejandro. Ana María nos dio un par de toallas y emprendimos el corto camino hasta el colegio.

Rodeado por una barda de piedra, el colegio era un conjunto de edificaciones que servían de bodegas y oficinas. Las bodegas con techos altos y a dos aguas servían como dormitorios para los chicos internados, las oficinas y el resto de los edificios eran salones y auditorio. La oficina de Alejandro estaba a un costado de la torre al final de un largo corredor.

Los baños estaban en la parte mas baja del colegio, el agua de la montaña escurría hasta un pozo escondido entre la maleza entre la casa y el colegio, ahí una rudimentaria bomba a gasolina lanzaba el agua hasta los baños de los dormitorios.

Alejandro me llevo hasta los dormitorios situados a un costado de la dirección. Me sorprendió encontrar que el edificio no estaba vacío. Algunos niños estaban jugando al centro del dormitorio. Todos se levantaron al momento en que Alejandro entro a la enorme habitación.

“buenas tardes señor director” los niños corearon.

Algunos eran pequeños, entre 9 y 10 años, algunos otros bien podían ser de mi edad. Algunos de piel morena, la mayoría clara como la mía.

Aun siendo verano los niños del colegio usaban sus uniformes. Alejandro me explico después que se debía a una situación igualitaria, donde los chicos con recursos vestían las mismas ropas que los chicos cuyos padres no podían vestirlos adecuadamente.

“buenas tardes niños, les presento a Toni, mi sobrino”

Algunos de ellos me regalaron una sonrisa, la mayoría me miro por un segundo antes de regresar su mirada a Alejandro.

Ambos caminamos por a través del salón hasta las regaderas en la parte posterior.

“generalmente tomo un baño temprano en la mañana antes de la hora de despertar para los chicos” me comento Alejandro, pero yo tenia muchas otras preguntas.

“porque les dijiste que eras mi tío, soy tu cuñado”

“si, lose, pero supongo que será mas fácil eventualmente” no se hablo mas del detalle.

“a todo esto que hacen ellos aquí, que no son vacaciones?”

“claro, sin embargo algunos de estos niños no tienen a donde regresar, sus familias son muy pobres como para mantenerlos, por lo mismo los mantenemos aquí, donde pueden tener buenas comidas y un techo sobre sus cabezas”

El baño y las regaderas eran la misma habitación, fue una gran impresión para mi el saber que tendría que tomar un baño en unas regaderas abiertas, no solo Alejandro me vería desnudo, además cualquiera que entrara al baño en el proceso. Además los baños no eran cubículos solo eran tazas montadas a la pared contraria a la de las regaderas.

“porque no hay puertas aquí?”

“estas bromeando, hay cosas mas importantes, primero me ocupo de que todos tengan lo necesario como alimentos, uniformes y útiles escolares, luego pensare en comprar puertas”

En mi opinión era más importante mantener algo de privacidad antes de lápices, cuadernos y libros, pero esa era mi opinión.

Alejandro se desnudo en segundos, como si fuera lo más natural del mundo se metió al agua y comenzó a disfrutar del abundante flujo que proveía el agua de la montaña.

Por otro lado yo aun peleaba con la idea de estar desnudo frente a él.

“entra de una vez, pronto será hora de la cenar y hay cosas que hacer”

Puse mi mente en blanco y me quite la ropa, primero la playera, la parte fácil, luego el pantalón, para terminar finalmente con la ropa interior. La principio me sentía muy incomodo estando al desnudo en un lugar tan expuesto, sin embargo al entrar al agua todo cambio.

“que pasa?... esta fría”

“que esperabas, es agua de la montaña, aun con todo el día en el sol, no termina por calentarse, no re preocupes, no esta tan fría como para enfermarte”

Y era cierto el agua podría haber sido ideal para una alberca pero para el baño era demasiado fría. Tomando en cuenta que a mí me gustaba tomar baños con agua muy caliente y disfrutar del vapor y la temperatura por un largo rato. En el colegio había que tomar un apresurado baño para poder seguir con un día productivo.

Por suerte nadie entro mientras tomábamos un baño.

Al terminar nos secamos y cambiamos, para regresar al dormitorio.

Alejandro le dio algunas instrucciones al joven mayor que servía de prefecto y luego regreso a casa conmigo.

“es hora de cenar” dijo Ana María cuando entramos por la puerta.

“que hay de cenar?” pregunte hambriento.

“huauzontle con queso y zopa de verdura”
no me molestaba del todo el huauzontle, aun haciendo pucheros secretamente me gustaba. Sin embargo una comida no estaba completa sin una pieza de carne.

“sin carne?” pregunte indignado.

“Toni aquí casi no comemos con carne, el pueblo esta lejos y la carne es costosa, no podemos alimentar a cuarenta niños con carne, solo en ocasiones especiales”

Aun con puchero cene y termine mi plato. La comida estaba deliciosa, Ana María le había aprendido la cocina a mi madre y lo había hecho bien.

“9.00 pm... Toni es hora de dormir, sube a cambiarte y luego a la cama”

“Ana María no soy un niño, tengo catorce años, mi hora de dormir es a las 11.00”

Los dos me miraron incrédulos, pero no dijeron nada, únicamente seguimos jugando cartas a la luz del quinqué. Aun así no pude mantenerme mucho tiempo despierto, mi hora de dormir era a las 9.30 supuse poder aguantar algo mas, pero había sido un largo viaje. A las 10.00 Alejandro me ayudo a subir las escaleras y aun semiconsciente me quito la ropa y me puso la pijama que extrajo de mi equipaje. Me habría sentido mal de haber sido desnudado y cambiado por mi cuñado, pero había poco que no hubiera visto durante el baño y estaba muy cansado para hacerlo yo mismo.

Jamás había dormido tan plácidamente como ese día. Quizá era el clima, o el sonido de los arboles y los pájaros, o quizá era que no había ni una pizca de azúcar en mi estomago, como sea la noche fue fantástica.

Al otro día Ana María entro a mi habitación, sin siquiera tocar, se acercó a mi y me despertó con una palmada en el trasero, con una sola capa de tela era difícil no sentir su pesada mano.

“es hora de levantarse, hoy Alejandro te va a llevar a escalar, así que prepárate”

Nunca me llamo la atención escalar y mucho menos explorar los alrededores de San Pedro, sin embargo me sentía peculiarmente emocionado de hacerlo a un lado de Alejandro.

El desayuno nada interesante, un par de huevos con salsa y tortillas. Una taza grande de leche con miel. Ambos productos producidos al interior del colegio.

Ana María reviso la ropa que había traído conmigo y encontró un par de pantaloncillos y una playera común. El pantaloncillo lo había empacado como traje de baño, de hecho todas mis prendas eran largas, pantalones a los tobillos, de mezclilla y gabardina, muy estéticos y a la moda.

“no esperaras que me ponga esto?”

“pero claro, no llevaras esa ropa al campo, la vas a destrozar”

“no importa, no quiero usar esto, es para nadar no para salir”

“claro que importa ahora póntelos” intercedió Alejandro firmemente acompañado de una palmada en ambas nalgas.

Me sorprendió un poco la actitud de Alejandro, la palmada había sido suficiente para ser muy real, era casi como un regaño.

Me puse los malditos pantaloncillos y me dispuse a salir. Ana María nos empaco el almuerzo en una mochila y salimos ala aventura.

Alejandro estaba armado con un rifle, supongo que tendríamos la oportunidad de cazar algún animal salvaje. Estaba muy emocionado por soltar un par de tiros.

La caminata fue larga, si el panorama no hubiera sido tan interesante hubiera terminado por rendirme, pero entre los bellos paisajes y la espalda y nalgas de Alejandro me convencieron en seguir.

Un par de horas después nos encontramos con el primer desafío una pared de piedra casi en pendiente.

Alejandro se puso unos guantes de piel y comenzó a subir, no sin antes haber puesto una cuerda anclada a un árbol cercano. Como un verdadero alpinista subió hasta la cima de la pared de piedra, luego me pidió que soltara la línea que sostenía la cuerda al árbol.

Al soltarla la subió y la bajo posteriormente por la pared.

Con un arnés la sujete a mi cintura, y después de revisarla un par de veces con las indicaciones de Alejandro comencé a subir la pared. Sin embargo a la mitad me sentía desecho, mis brazos no podían más y mis piernas estaban firmes sin poder moverse.

“estas bien, puedes seguir subiendo”

“si es solo que se me metió polvo al ojo” mentira, pero no quería parecer un debilucho frente a Alejandro, trate de subir un poco mas, pero dos pasos mas arriba mi agarre fallo y me caí.

La cuerda me sostuvo y con la ayuda de Alejandro fui subido hasta la cima.

“estas bien?” me pregunto preocupado, revisando mis piernas y mis rodillas.
No era tiempo para mentir, ya no más por hoy.

“estaba muy cansado, no podía mas”

“porque no le lo dijiste, pude haberte ayudado a subir”

No le conteste. Quizá como un juego o tal vez como una delicada reprimenda Alejandro me dio una palmada en ambas nalgas. No para que me doliera, solo lo suficiente para sentirla.

“vamos, nos faltan algunos kilómetros”

Seguimos caminando, con algunos descansos, Alejandro parecía no estar afectado por la subida, yo estaba casi desecho, de haberlo sabido hubiera puesto mas empeño en mis clases de deporte, quizá así no hubiera tenido tan malas calificaciones y habría podido estar a la altura de las circunstancias en San Pedro.

Finalmente, después de unas cuatro horas de subida llegamos a la cima de la montaña, desde ahí podíamos ver la torre del colegio y parte de la casa.

“mira, es ahí donde nace el agua que surte al colegio”

Entre la maleza había un nacimiento de agua cristalina que se había abierto el camino entre las plantas y rocas hasta el estanque cerca del colegio.

Fue ahí, con esa impresionante vista que Alejandro y yo tomamos nuestro almuerzo, tranquilamente y disfrutando de nuestra compañía.

Hablamos por mucho tiempo, del colegio, de mi escuela, de mis padres, hasta llegar al tema de mis calificaciones.

“es injusto para tus padres que traigas a casa unas calificaciones tan bajas”

“no es mi culpa, las clases son muy aburridas y los salones están muy abarrotados, es difícil poner atención así”

“quizá tengas razón, en los salones aquí en San Pedro no se meten mas de doce niños, supongo que por eso no tenemos tantos problemas con calificaciones, por eso y por la disciplina” dijo como si estuviera hablando para si mismo.

“supongo que se serviría mucho estar una temporada con nosotros” soltó de pronto.

“claro, porque no” yo le dije obviamente sarcástico.

Yo me volvería loco viviendo a la mitad de la sierra. No se puede hacer nada, no hay ni centros comerciales, ni restaurantes, parques, tiendas, no hay nada. Ni siquiera puedo podría tener mi teléfono funcionando mas de unos días, sin una toma de corriente.

Esa tarde bajamos de la montaña mucho mas tranquilamente, la bajada por la pared de piedra fue mucho más fácil que la subida. Alejandro estaba en la parte alta bajándome cuidadosamente con el arnés a la cintura. Luego el baño con ambos lados de la cuerda, para luego soltar uno y jalar la cuerda completamente.

Caminar cuesta abajo no me pareció tan cansado incluso lo disfrute...

Le pregunte a Alejandro para que el rifle y me dijo que se tienen que sacrificar las serpientes que se acercan al colegio, no se puede permitir que alguien sea mordido tan lejos de cualquier clínica. No me dejo soltar ni un solo tiro.

Al llegar a la casa Ana María ya nos esperaba en la puerta, con una bolsa con ropa y dos toallas.

“al baño de la escuela, verdad?” pregunte fastidiado.

“si” contesto Alejandro con una sonrisa.

De nuevo fuimos hasta las puertas del colegio, donde ya esperaba un hombre mayor, supongo que uno de los maestros.

“Toni, él es el maestro de Historia del colegio, el señor Peña” desde un principio Arturo Peña no me cayo bien, había algo en su mirada y en su rostro que no me agradaba, además era feo y hablaba de una manera muy complicada.

“supongo que él es tu sobrino, nuestra nueva adquisición”

“así es, Toni dale la mano al maestro”

Y lo hice, había algo en su pregunta que no había entendido, Adquisición... pero no le di mas importancia, estaba muy emocionado de ver a Alejandro de nuevo en las regaderas y algo temeroso de que el me viera a mi.

Entramos al colegio y como la vez pasada entramos al dormitorio. Solo que esta vez a la entrada fue diferente. Los niños en el dormitorio estaban callados y a la expectativa cuando Alejandro cruzo la puerta.

El prefecto del dormitorio camino a nuestro encuentro. Ignorándome totalmente saludo y h