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Cristian de sobrino a esclavo

by Catafracta

Copyright on this story text belongs at all times to the original author only, whether stated explicitly in the text or not. The original date of posting to the MMSA was: 03 Sep 2015


Cristian era el hijo de una de mis primas, una mujer aprovechada que ocupaba su tiempo para vaciarle los bolsillos a su nuevo esposo. Como era de su única familia y mi casa estaba a la orilla del mar Cristian pasaba mucho tiempo conmigo. Casi siempre escapando de su madre.

Por su parte Carolina su mamá estaba feliz de relegar las responsabilidades de su hijo, dándole espacio de comenzar una nueva familia con su nueva adquisición.

Cristian estaba muy triste cuando finalmente su madre anuncio que estaba embarazada y no solo eso, la súper fértil mujer se las había arreglado en acomodar dos niños en su vientre, sellando en doble manera el cruel destino de su esposo.

Pobre diablo!!!

Por su lado el muchacho de 13 años estaba muy preocupado.

Los tiempos cambiaron tan rápido, que no hubo tiempo para tomar precauciones. Con el mundo volviéndose cada vez más viejo y jóvenes apenas resistiendo con uno o dos niños, las políticas reproductivas debían ser modificadas, después de muchas maniobras infructuosas, la solución se llegó con la legalización de la esclavitud.

Con los altos precios que alcanzaban los esclavos, se desarrollo un frenesí de reproducción, las fábricas tenían trabajadores y el campo en general resurgió con la nueva mano de obra, el dinero comenzó a fluir, incluso entre las clases más pobres, que en ese momento había alcanzado el 99% de la población.

La fertilidad tumbo al petróleo y al café como producto más deseado.

Como sea Cristian estaba muy preocupado, había escuchado a su madre mencionar la palabra esclavitud en varias ocasiones. Gestando a su nueva familia el niño se sentía en peligro de ser vendido.

Sin el favor del nuevo esposo de su madre, temía por el muchacho, si era vendido jamás lo volvería a ver. La solución era sencilla y a la vez complicada.

el niño debe emanciparse y ofrecerse voluntariamente para ser tu esclavo

Por extraño que parezca había niños incluso de familias adineradas que se entregaban a la esclavitud, simplemente porque les atraía, querían ser manejados, castigados y abusados sexualmente, algo que jamás tendrían en sus casas.

Así pues el juicio inicio mucho antes de que Carolina fuera enterada, fue llamada a la corte cuando la decisión final sería tomada. Ella expuso su caso como un engaño, era un robo. Ella si tenía planes de venderlo, el niño era un producto que yo le estaba arrebatando.

Honestamente habría pagado el doble porque ella no recibiera nada, pero con el espectáculo que monto en la corte, no se había ganado simpatía y el juez fallo a mi favor.

Carolina vio con odio como un guardia entrego los grilletes, pesados aros de metal que era el símbolo de la esclavitud, uno alrededor del cuello, en cada muñeca y cada tobillo.

el esclavo se removerá cada una de sus prendas y las entregara al último dueño

Lentamente y con lágrimas en los ojos el niño de trece años comenzó a desnudarse. Era un paso necesario y tradición que los nuevos esclavos fueran humillados en público, haciéndolos desnudarse y caminar con sus nuevos grilletes frente a la corte.

Me acerque a su oído.

era la mejor opción
últimamente había estado pensando en comprar un esclavo, los esclavos que saben leer y escribir son poco comunes, pero los que tienen un cuerpo como el de Cristian son realmente costosos, comprados generalmente como esclavos sexuales. Miles sino millones de veces me imagine follando el culito de Cristian, pero me convencí de que sería imposible.

Ahora no solo era imposible, era inevitable.

Finalmente desnudo Cristian puso sus manos cubriendo su pene, el mayor defecto para un niño libre, pero una costosa rareza para un esclavo.
quita más manos, jamás se volverás a cubrir en público si sabes lo que te conviene

Le dije lo suficientemente fuerte para que todos me escucharan.

Cristian sonrojado hasta las orejas retiro sus manos permitiéndonos a todos mirarle la entrepierna. Era diminuto, un pene pequeño al tamaño de un niño de 4 o 5 años. Unos pequeños testículos que apenas parecían visibles por debajo.

Había que pagar años de tratamiento para que un esclavo alcanzara hipogonadismo, en Cristian era solo su naturaleza.

Carolina vio escapar de sus manos varios miles más, el niño habría sido comprado por exorbitantes sumas, para ponerlo a trabajar en cuatro patas en un burdel para gente capitalista.

Con el pecho en alto y casi cegándome de alegría le puse la cadena en el aro de su cuello y lo marche fuera de la corte. No sin antes atender los requerimientos de la corte y entregar la ropa de Cristian a su madre. Ella me miro con odio y yo le regale una sonrisa. Llena de odio nos vio caminar a la salida los glúteos de Cristian se movían uno por encima del otro a cada paso, escondiendo entre ellos el premio final, todo mío...

Cristian debía pasar por varios procesos antes de ser un esclavo, primero un código debía ser tatuado. El lugar era mi decisión así que preferí que fuera en su en la parte frontal de su muslo derecho.

Varios de mis amigos se habían puesto este tipo de tatuajes antes y sabía lo mucho que le iba a doler. Y así fue, Cristian trato de resistir todo lo que pudo pero finalmente se puso a llorar.

Mientras el niño era tatuado un hombre extraño entro a la habitación. Si bien no estaba prohibida la entrada su presencia era inesperada.

veo que mi nuevo esclavo capturo su atención.
es para lo que vengo señor, soy asistente del juez, me preguntaba si es posible rentar el muchacho por unos minutos.

supongo que sí, para qué es que lo quiere.

El hombre se acercó a mí y me dijo que quería que el muchacho se la chupara.

Estaba tan agradecido con ese hombre, que claro que acepte y minutos después Cristian y yo estábamos en la oficina privada del juez, quien parecía muy interesado en empezar. Su secretario y yo salimos de la oficina por unos minutos.

Dentro se podía escuchar algunas instrucciones, el juez tuvo que abofetear el rostro de Cristian en varias ocasiones, hasta que finalmente agarro un paso. 7 minutos después todo había terminado.

Entramos a la oficina después de ser llamados.
¿cuánto es lo que le debo?—
no me debe nada señor, el niño es suyo cuando lo necesite.

Cristian me miro con odio por un momento antes de salir de ahí.
—¿cómo dejaste que me hiciera eso? –me dijo con lágrimas en los ojos.
Cristian ese hombre te salvo la existencia, era lo mínimo que merecía.

fue horrible, no quiero hacerlo más
te vas a acostumbrar con el tiempo

El automóvil fue otro problema, el niño no quería salir a la calle desnudo, pero ya no tenía mucha opción.

estarás desnudo en público por el resto de tu vida, será mejor que te acostumbres

Tome a Cristian del brazo y lo lleve hasta el automóvil, varias personas voltearon a verlo, pero en general al gante estaba acostumbrada a ver esclavos caminando desnudos por la calle.

Al llegar al coche Cristian abrió la puerta del copiloto.
ya no más, ahora viajas en la parte trasera
debes de estar bromeando

no lo hago, quiero que uses un trapo y lo pongas donde te vas a sentar, no viajas más en la parte de adelante.

Claramente molesto Cristian viajo todo el camino en silencio, hasta llegar a la casa donde sin más entro y tomo camino a la que había sido su habitación.

—¿a dónde vas?
a ponerme algo de ropa

por supuesto que no
pero estamos solos, no me vas a dejar así todo el día.

Cristian eres un esclavo y como esclavo no posees nada, toda tu ropa, tus cosas, juguetes y aparatos sin míos ahora. Tú mismo firmaste el acuerdo, debiste tomarte el tiempo de leerlo.

—¿y ahora qué hago?

para empezar, quiero que cierres la puerta de tu cuarto y me des la llave, luego quiero que comiences por barrer el patio, algo que debiste hacer antes de que fueras un esclavo.

Tenía muchas cosas planeadas para Cristian, pero por ahora debíamos ir desde el inicio. Tuve que pedir algunas cosas al número de 24hr de la estación de esclavos local, fue una gran suma, pero sabía que me lo iba a cobrar con creces con el culito de Cristian.

1 hora después mi pedido estaba llamando a la puerta.

Cristian abre la puerta y ayúdalos a meter su carga.

Vociferando en voz baja todo el camino Cristian abrió la puerta, para que media docena de jóvenes entrara con las manos llenas. Hasta ese momento Cristian tenía la seguridad de que todo esto era un juego, pero la idea lo abandono cuando vio su jaula, una pieza de barrotes metálicos de un metro cuadrado seguido por cajas y cajas de misceláneos.

Firme la entrega y les ofrecí algo de tomar, solo uno de ellos era un hombre libre, los demás había firmado un contrato de vida, que los hacia virtualmente esclavos por un número determinado de años.

Cristian trae una lata de cerveza, para el joven, los demás tomaran agua.

Muy intranquilo el tembloroso muchacho sirvió las bebidas, mientras el joven libre y yo hablábamos. Él me ayudo a encontrar entre el cargamento una caja especial.

Dentro estaba el primero de 2 aparatos de castidad que Cristian usaría en un principio y como castigo.

es fácil de poner, le muestro.

El joven tomo a Cristian de la mano y lo jalo hasta estar frente a él. Ahí comenzó a desenvolver el paquete y dos piezas una metálica y otra de plástico, además de una ampolleta de lo que resulto ser lubricante-desinfectante.

Sin decir más se abrió el lubricante y lo esparció con su dura mano en el pene y testículos de Cristian, el tonto niño quiso quitarse, pero él hombre lo regreso a su lugar y lo abofeteo con demasiada fuerza para mi gusto. Estoy seguro de que el niño vio estrellas por un momento antes de que un arillo metálico le rodeara desde la base de los testículos hasta el pene, luego puso la parte plástica (transparente, en forma de un plato de postre) y lo engancho al arillo, que luego fue cerrado con un particular click

El arillo tenía una pequeña llave que lo cerraba, aprisionando el pequeño aparato reproductor de Cristian.

El niño trato de forcejear con el aparato, antes de que el hombre le plantara la mano en un muslo, Cristian chillo como una niña y se tiro al suelo.

está asegurado, él ya no tendrá acceso a su pene, no podrá jugar con él, puede orinar y le recomiendo que lo quite cada dos semanas o cada mes para hacer una limpieza. Pero es su decisión, hay quien los deja encerrados de por vida.

no será necesario, solo por unos meses hasta que concluya su tratamiento de castración química.

eso le quería comentar, el niño es perfecto para la castración, tiene un pene diminuto y con los químicos lo reducirá de tamaño aún más, no importa cuánto trate no podrá satisfacerse por el frente.

te refieres a su próstata.

así es, me temo que los laboratorios no han logrado detener el desarrollo de la próstata con el tratamiento de castración, se dice que nada tiene que ver con la medicación, es solo el cuerpo tratando de contrarrestar el tratamiento. Como sea la próstata puede ser retirada.

para que alguien pensaría retirar la próstata, me parece absurdo.

eso será por ahora, cuando inicie su tratamiento y sin tener acceso a su cuerpo, lo va a tener tratando de meterse plumones, el palo de la escoba, incluso sus propios dedos. Los esclavos jóvenes son como perras en celo, debe de tenerlos ocupados y disciplinados para que no manchen la alfombra.

lo tomare en cuenta, gracias por tus consejos.

Los hombres regresaron a sus asuntos, mientras yo me divertía con Cristian explorando su nuevo cinturón de castidad.

—¿soy un esclavo de verdad?

claro que lo eres.

yo pensé... yo pensé que me querías.

te quiero más que a cualquier otra cosa, no sabes las muchas veces que me quede jadeando por tu cuerpo, no sabes cómo te agradezco habérmelo ofrecido. Eres mi tesoro y que no se te olvide.

Cristian se puso a llorar, siempre sería un momento difícil para cualquiera pasar de la libertad a la esclavitud, pero era un trago amargo que debía dejar de lado. El niño necesitaba un tiempo solo y francamente su llanto me tenía fastidiado.

Lo lleve a mi habitación donde fue montada su jaula al pie de mi cama y lo metí al interior. Con un solo panel acolchado para acostarse y con poco espacio, no lo suficiente para estirarse. Se puso en posición fetal y siguió llorando.

Le puse a la jaula una manta encima y me fui a seguir con mi día, que hasta ahora había sido un sueño hecho realidad. El único detalle es que a las pocas horas me estaban ardiendo las bolas, mis fantasías se habían abultado y con más de una semana de no haber tenido relaciones, me decidí por hacer que Cristian me hiciera un trabajo oral.

El niño ya no estaba llorando, se había quedado dormido pasando la primera hora.

sal de ahí– le ordene al abrir la jaula.

Cristian salió en cuatro patas, estuve a punto de tomarlo ahí mismo, follarle hasta el cansancio, pero quería conservar a Cristian en su mejor estado y sabia por libros y panfletos que los niños de su edad debían ser estirados de poco a poco, de lo contrario podían quedar arruinados si se agrietaba la piel y cedían los músculos de su ano.

Con una fuerza sobre humana me contuve, me baje los pantalones y ropa interior y me tire sobre la cama.

usa tu boca.

Cristian me miro desde el suelo aun en cuatro patas y lentamente fue hasta donde yo estaba, puso sus rodillas a cada lado de mis piernas y bajo lentamente la cabeza hasta mi ingle.

tómala con la boca y usa tu lengua.

El niño aún era nuevo en esto de los trabajos orales y le costó trabajo lidiar con el asco, los nuevos olores y sabores. Además de los involuntarios movimientos de su garganta.

si vuelvo a sentir tus dientes los voy a hacer retirar uno por uno, ya te ganaste 10 nalgadas esta noche, ahora son 20.

La presión estaba fuera de control, un poco avergonzado de mí mismo, termine en cuestión de 6 minutos.

trágalo todo, si cae en el cobertor vas a tener que limpiarlo con la lengua.

Cristian estaba fuera de su elemento, sin poder poner su cabeza en orden, el niño se quedó congelado mientras una gota de esperma bajaba por un lado de su boca.

ve a limpiarte, te quiero impecable en todo momento, quieres ser un buen esclavo no es así. Que nunca te atrape sucio o esto lo va a pagar– le dije tomándole un glúteo con fuerza.

Al poco tiempo escuche la regadera, Cristian siempre fue un niño muy limpio, se bañaba dos hasta tres veces al día dependiendo de sus actividades, sabía que no tenía que preocuparme por la limpieza, aun así debíamos hacer algunos cambios.

Mientras el niño se bañaba fui a buscar una herramienta, sabía que estaba por algún lado pero si me tarde un poco en encontrarla, cuando regrese al baño quise entrar a ver a mi nuevo esclavo, para mis sorpresa la puerta estaba cerrada.

El cerrojo de seguridad jamás había sido usado, antes porque respetaba su privacidad, ahora no tenía derecho a ella. Con una moneda abrí el cerrojo y me metí al baño.

Cristian estaba en la tina con las rodillas al pecho y estaba llorando.

—levántate de ahí—

El niño se levantó y se limpió las lágrimas con el antebrazo.

luego la atención quedo centrada en el instrumento en mi mano, una bomba de agua, muy sencilla aparentemente, la diferencia es el cuerpo estriado, muy similar a un pene masculino, pero de plástico firme, cuya función era tomar agua y empujarla dentro de las entrañas de un esclavo para limpiarse perfectamente, previo a una penetración.

No pensaba penetrar a Cristian, no hasta su cumpleaños que era en dos días, seria difícil, pero me iba a esforzar para lograrlo. Como sea, tarde unos minutos para enseñarle a Cristian como limpiarse con la bomba de enema. Él se quedó quieto en pánico por un momento, pero no había tiempo que perder.

date la vuelta, inclínate y tomate de los robillos.

Primero puse la punta de la bomba en agua con jabón, luego le puse con el dedo el lubricante-desinfectante por encima y por dentro de su ano, era todo un espectáculo, muy pequeño, rosado,